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Proponemos celebrar los 75 años de la primera legislación sobre cooperativismo “Aspiramos a tener personalidad jurídica, al voto integral, a colaborar con los hombres en hacer las leyes de nuestra patria” Mari Pepa Colmenar conseguía en 1931 ser la primera mujer en obtener el título de piloto de avión |
¿Es posible una historia del cooperativismo sin las mujeres? Rubén Villa Benayas. Presidente de la Unión de Cooperativas Madrileñas de Trabajo Asociado (UCMTA). Un repaso a la histora de las mujeres en el cooperativismo. NI ME ENTIENDO NI ME ENTIENDEN Ni me entiendo ni me
entienden; Todo es extraño a mí
misma,
Y si miro hacia la sombra Concha Méndez (Madrid 1898-Mexico1986). Como nave de Holandés Errante, el movimiento cooperativo de España emergerá de las brumas del frío invierno y arribará a un primaveral puerto: el año 2006. No sabemos como nos recibirán los lugareños, pero os aseguramos, que solo venimos a contar historias; que querríamos ser como Schahrasad, la persa, la de las mil y una noches, valiente mujer que transformará al cruel rey Schahriar, el de la indiferencia, el del olvido, el celoso, el rencoroso. ¿Y qué motivo será el que nos permitirá tener lugar en la plaza ciudadana, donde al terminar la actividad cotidiana, la del ganar el pan de cada día, se reúnen las personas de bien, para poder compartir? Por nuestra parte proponemos celebrar los 75 años de la primera legislación sobre cooperativas: el Decreto de 4 de Julio de 1931, declarado Ley de la Republica por las Cortes Constituyentes, y el Reglamento para la ejecución de la Ley de Cooperativas de 2 de octubre del mismo año. En la primera noche, el relato será largo e intenso, y afrontará un tema fundamental: ¿Es posible una historia de la realidad cooperativa sin las mujeres? Y Nuria Esteve responde desde Badalona: "La gran cooperativista catalana y socialista, que empezó a crear "Agrupaciones Femeninas" dentro de cooperativas, fue Micaela Chalmeta; firmaba algunos artículos con el seudónimo de Amparo Martí. Fundó una revista, que ella dirigía, llamada "La guerra social", por el año 1932. Escribía artículos en "Acción Cooperatista". También me han hablado de una revista llamada "Modelo siglo XX". Tradujo una pequeña obra denominada "La cesta de la compra" de Honora Enfield. Eran compañeras suyas María Palomera y Ángela Graupera". Y todo esto se lo contó a su vez el Prof. Antoni Gavaldá. El que aparezcan nombres, nos tranquiliza y nos introduce en lo humano de nuestra actividad, en la interrelación de todo; un ejemplo: leo Ángela Graupera y de repente me digo: ¿será la autora de todas esas novelas populares: "Bajo los cerezos", "Camino de amor", "La pequeña hechicera", etc.? También se nos une Elisenda, desde la Fundaciò Roca y Gales, con las actas de la "Agrupación Femenina" de la cooperativa de Barcelona "La Vanguardia Obrera", copias de las cuales no tardarán en llegarnos. La segunda noche será la crónica de la conquista del voto para la mujer. Se aprobaba la Ley de Cooperativas, y en la comisión encargada de elaborar el proyecto de Constitución de la Segunda Republica, una joven diputada del partido Radical, Clara Campoamor, se batía por conseguir el derecho al sufragio femenino, y creaba más tarde la Unión Republicana Feminista. Dos diputadas más, que apoyaron la naciente legislación cooperativa. Margarita Nilken, elegida por Badajoz, con sus apoyos al firmante de la ley como Ministro de Trabajo, Largo Caballero, y que ya en el 37 pasaría al partido Comunista; y Victoria Kent del partido Radical Socialista, nombrada más adelante directora general de prisiones, firme defensora de la reforma penitenciaria. Desde lo que hoy llamaríamos organizaciones de la sociedad civil, Benita Asas Manterola, brava donostiarra y radicada en Madrid, presidenta de la "Asociación Nacional de Mujeres Españolas" (ANME), era la encargada de presentar a las Cortes un Memorando ante la Comisión Constitucional, en el que pueden leerse frases como "aspiramos a tener personalidad jurídica, al voto integral, a colaborar con los hombres en la formación de las leyes de nuestra patria" o "las mujeres de España hemos llegado a la mayoría de edad psicológica. Somos conscientes. Repudiamos las intromisiones en nuestras conciencias. No vivimos de pensamientos prestados. Nos poseemos a nosotras mismas". Asas se afilió a Izquierda Radical-Socialista. Todo culminaría en el sencillo artículo 36 del nuevo texto constitucional: "Los ciudadanos de uno y otro sexo mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales, conforme determinen las leyes". El tercer día, creciente el interés, comenzaríamos la narración al inicio del crepúsculo, detallando las reuniones de las Agrupaciones Femeninas preparando su intervención para el Congreso Cooperativo de Bilbao de 1932, y sobre todo, la celebración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, establecido a partir de la resolución presentada por la sajona Clara Zetkin en la conferencia socialista de 1910 en Copenhague. Muchos de los comentarios se centrarían en los textos de la Ley de Divorcio del dos de Marzo, y la del Matrimonio Civil de veintiocho de Junio, ambas de 1932, así como el Decreto de la jornada laboral de ocho horas, de primero de Julio de 1931. Las condiciones laborales y sociales eran duras, y especialmente para las mujeres, pero los velos van desapareciendo, y su irrupción en la vida publica nos entusiasma a todos y confirma las reales posibilidades de cambio regeneracionista. Todos los trabajos de los republicanos progresistas, en todas sus sensibilidades, desde el siglo diecinueve, encontraban reflejo en la legislación y en la vida cotidiana. Muchas de nuestras compañeras no darían abasto, entre las reuniones de la cooperativa, la Agrupación Femenina, los partidos políticos, los sindicatos y la logia masónica. La cuarta vigilia, nos relajaríamos recordando las grabaciones en discos gramofónicos de, por ejemplo, Encarnación López Julvez (La Argentinita) que en colaboración con Federico García Lorca, nos ofrecería esa preciosa serie de Las Canciones Populares Antiguas, con temas como "Anda Jaleo", "Los cuatro muleros", "Sevillanas del siglo XVIII", "Las morillas de Jaén", "En el café de chinitas" y más. Cantaríamos con Pastora Pavon "Niña de los peines", aquello de: Péinate tú con mis peines; Y la encontraríamos en cualquier teatro de Madrid o en los cafés cantantes, como también a "La niña de Ecija", o Maria Cordobés "La niña de Castro". Nos acercaríamos a una próxima sala de exposiciones, a ver los cuadros de esa joven pintora, de la que tanto se habla, Maruja Malla, que busca los colores en los sitios más populares de Madrid, como queriendo degustar esa libertad de presencia en lo público recién conquistado por la mujer, y de la que diría Federico García Lorca: "Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad". En el quinto trasnoche no nos olvidamos de las compañeras que nos mostraban con su ejemplo, el acceso de la mujer a las nuevas profesiones. Mari Pepa Colomer, que a los dieciocho años de edad, conseguía en 1931, certificar las cincuenta horas de vuelo que le dieron derecho a obtener el título de piloto de avión, y ser la primera mujer en lograrlo. Trabajaría para la Generalitat y demostraría mas adelante su compromiso con la República. Las hermanas Barnés González, Adela y Dorotea, químicas las dos, alumnas del Instituto Escuela de Madrid y licenciadas por la Universidad Complutense. Formaron parte de ese grupo de mujeres científicas que se integraron en el Instituto Nacional de Física y Química como investigadoras, a partir del impulso dado a la participación de la mujer en las instituciones científicas por parte de la Republica. Y así continuaremos durante "mil y una noches" si nos ponemos todas y todos a la tarea, sabiendo que el resultado final será que el bárbaro sultán Schahriar, que todos llevamos dentro, recuperara el gusto por la vida, y comprenderemos el sentido de nuestra propia actividad cooperativa. Si comenzamos con una pregunta, sobre la historia del cooperativismo sin las mujeres, finalizaremos con una intuición: esa historia, con todos y todas, probablemente aportará la necesidad de una estructura metodológica diferente, y que demandará aportaciones intensas de las experiencias de las asociaciones de mujeres cooperativas hoy existentes. La fascinante labor realizada por estos "Cuadernos Mujer y Cooperativismo", junto a sus patrocinadores/as, editores/as, realizadores/ as y colaboradores/as, coincide con la necesidad de esa recuperación de nuestro legado, que nos hará posible afrontar una renovada formación cooperativa en los tiempos presentes y con proyección de futuro. Damos por hecho la participación del Departamento de la Mujer (COCETA), con sus ocho años de existencia, AMECOOP (Asociación de Mujeres Empresarias de Cooperativas), con ya quince años, y la reciente AMECOOP-Andalucía, en el proceso de recuperación de la memoria histórica del cooperativismo, y en las celebraciones el año 2006, del 75 aniversario de la primera Ley de Cooperativas de España. |
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