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Son las mujeres la masa que sí se moviliza, origina cambio social |
La ciudadanía en el S. XXI: sobre el estatuto de ciudadanía de las mujeres Conferencia de Amelia Valcárcel en el foro Pekin +10 El pasado 4 de Marzo tuvieron lugar diversas conferencias e intervenciones en el foro Pekín + 10 "Una apuesta por la igualdad" organizado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Tras la apertura, llevada a cabo por Soledad Murillo, Secretaria General de Políticas de Igualdad, tuvo lugar la conferencia "La Ciudadanía en el Siglo XXI: sobre el estatuto de ciudadanía de las mujeres" de Amelia Valcárcel. Doctora en Filosofía es Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado y Catedrática de Filosofía moral y política en la Universidad de Oviedo, además de ser Presidenta de la Asociación española de Filosofía "María Zambrano". Ha presidido, dirigido y coordinado tanto Proyectos de Investigación, Congresos de Filosofía Nacionales e Internacionales, como Seminarios y Grupos Expertos. Forma parte de también de varios Jurados Españoles y Europeos, así como de consejos de redacción de diversas revistas y varias colecciones editoriales. Todo este bagaje y su experiencia personal le otorgan la autoridad de hablar de temas tan interesantes como el peso que tuvieron las mujeres en el cambio de España a la Democracia. Manifestó la firme convicción de considerar a las mujeres la gran novedad moral y social del país, el cual ha cambiado de manera significativa en apenas 40 años como consecuencia de que quisiéramos entrar de verdad en el sistema educativo y empezáramos a participar en la sociedad, lo cual hizo que no se pudieran mantener las mismas pautas hasta entonces establecidas. "Son las mujeres la masa que sí se moviliza, origina cambio social". Los países ante esa situación, con la premisa de no querer cambiar, hipernormalizan a las mujeres para que no se muevan, no se desplacen. Sin embargo, "el feminismo es el principal aliado de la Democracia". En sus propias palabras, nos podemos remontar a aquella época "(…) luchar por la libertad propia produce heridas y, claro que, hay víctimas en el Feminismo, (…) pero no hay que avergonzarse". Recuerda como antes eran pocas las que asistían al Sistema Educativo formal, la gran mayoría sólo iban a Cultura General (consistente en cosas como Humanidades, Labores, Música, Buenos Modales, etc) hasta los 16 años, edad en la podían tener ya pretendiente para casarse y así con esos adornos adquiridos, eran capaces de desenvolverse en la vida social. Pero entonces "(…) cambio el deseo de vivir de otra manera. (…) teníamos ambición y seguridad". Reitera en su discurso la necesidad de que se reconozca nuestra contribución al cambio socio - moral del país y cambiar las versiones oficiales en las que se refleje que precisamente consistió en la ampliación de las libertades de las mujeres. Asimismo hace falta "poner nombres sobre la mesa (…)", nombrar cuánto se debe a ésta y ésta mujer. Continua dando una vuelta de tuerca más y plantea la cuestión de sí hemos obtenido lo mismo que hemos dado en la Transición. Su respuesta es rotunda. "El gobierno es paritario pero la tasa de empleo es bajísimo (…) El empleo es el desafío de ciudadanía en cualquier sociedad". Doblamos las tasas de desempleo a pesar de nuestra alta formación, por lo que insiste en la implicación de las instancias públicas y sindicales. "Hay intenciones pero no acciones". El otro reto del siglo XXI es la natalidad. Afirma que hay que poner en relación la tasa natalidad española (la más baja del mundo y sólo soportada por la inmigración) con las especiales condiciones que sufrimos las mujeres en este país; estamos sometidas a mayores presiones de las que podemos soportar pero no nos damos cuenta. Hay un problema de trasfondo de valoración y de respeto. Siguiendo con su línea argumentativa, sentencia que "la paridad no es la mitad de allí o de allí sino de todo; es lo justo". Sin embargo, si falta respeto, la paridad es muy frágil. Sin respeto, da igual la paridad. El respeto se obtiene a través de la autoridad, la cual "no necesita la coerción porque ya existe el deseo de obedecer". Por tanto, la paridad refleja una medida cuantitativa pero seguimos sin la cualitativa, que es la autoridad. Nos anima a todos y todas a contribuir a cambiar la inercia en este déficit de autoridad, empezando desde dentro, convenciéndonos. Tenemos que empoderarnos desde dentro y apoyarnos en nosotras mismas, porque nos faltan al respeto muchas veces al cabo del día. Termina considerando que "(…) un mundo en donde las mujeres no son nada y no cuentan para nada, es un mundo feo". |
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