reivindicaciones.
Anímate a leer este libro; no es bonito pero pasarás buenos ratos intentando comprender cómo se puede ser tan imbécil y obtuso en ciertos temas; la mayoría de las veces estarás cabreada por la manipulación y el uso de los cuerpos, las mentes y las vidas de las mujeres estadounidenses. Y cuando lo termines si no te considerabas feminista lo serás de cabo a rabo o, por lo menos, habrá cosas de las que no volverás a sentirte culpable.